domingo, 27 de mayo de 2007

materia prima de un cambio

Materia Prima. Sólo dije eso. No establecí ningún orden valorativo al respecto. La materia prima sirve, entonces, para generar algo, un movimiento, una acción, un pensamiento. La dirección de lo generado no depende de ella misma, si no de lo que el interlocutor construya dialécticamente con ella. Sí, en un diálogo...

A continuación transcribo las notas que tomé de una Conferencia que el Profesor Ernesto Laclau dio en Córdoba, el 17-Mayo-2007, denominada: "EL PUEBLO COMO ACTOR COLECTIVO"

La categoría de "pueblo" debe ser entendida como opuesta a otras categorías de unidad parcial tales como las de "clase" y "multitud". En la actualidad se torna necesario hablar de actores sociales agregados de una serie de componentes (o, valga la redundancia, actores) más complejos, que se constituyen en nuevas formas de estructuración de lo social:
  • El PUEBLO entendido en los términos de "La razón populista" de E.Laclau.
  • La MULTITUD, según lo expuesto por Hardt y Negri.
Concentrándonos en el pueblo, es posible definir al mismo como un "actor social complejo que se constituye en base a una pluralidad de demandas no satisfechas por un poder". He ahí la primera pre-condición de todo pueblo: la existencia de demandas insatisfechas. Conjugado ésto con una insuficiencia institucinoal creciente, los actores individualmente considerados no pueden más que recurrir a redes de solidaridad que los conformen como un actor único frente al poder que no satisface sus demandas. No obstante, este punto puede entenderse con mayor claridad si se atiende a la distinción entre los vocablos "populus" y "plebs". Mientras que el primero refiere a la totalidad, al pueblo como tal, como unidad superior; plebs, por su parte, refiere a un ámbito más restringido ddado que define a la parte inferior (parte, por ser miembro del populus) que quierer representarse como totalidad, como populus.
Partiendo de este punto, la precondición en cuestión consiste en la capacidad de esa plebs de alcanzar una unificación simbólica de las demandas, fundándose, de esta forma, una CADENA EQUIVALENCIAL, que es, en sí misma, la base y sustento de una identidad popular o colectiva más baja (plebs). Y en esto radica la segunda pre-condición para la existencia de un pueblo: las demandas individuales insatisfechas se convierten en símbolos que asumen la represetnación de todas las demandas, sin dejar de ser, por ello, particulares. En pocas palabras, se universalizan en su condición. Por lo tanto, la plebs (los menos privilegiados) reclama ser el único populus (el cuerpo de todos los ciudadanos) legítimo.
Laclau adscribe dos características inherentes a estos símbolos "universalizantes" (las comillas se deben a que el adjetivo fue establecido por mí, y en ningún momento fue caracterizado de tal forma este concepto por Laclau). En primer lugar, los mismos constituyen un particularidad que aspira a representar la totalidad. ¿Y qué es ésto sino una relación hegemónica? Es esta relación la que da sentido a la política, dado que la universalidad de la demanda, del símbolo, jamás es directa. Por otra parte, las demandas particulares, para poder efectivizarse en símbolos universales, deben transformarse en significantes vacíos. Esto es, las demandas deben vaciarse de su contenido particularístico para representar a una totalidad más basta. Desde el punto de vista de su alcance, es una demanda cada vez más rica, pero desde el contenido del símbolo, es cada vez más pobre.
Históricamente, los símbolos populistas han gozado de una gran eficacia personificándose en grandes líderes individuales. Esto es posible dado que estos símbolos establecen una igualdad desde la lógica del poder, igualdad fundada en la definición de "contra quién" se lucha. El vaciamento se da, así, en la caractirazación del antipueblo (llámese establishment, oligarquía, etc.).
Bajo estos supuestos, la lógica social que constituye al pueblo como un actor colectivo, se desglosa en dos tipos que a su vez encarnan dos "modos" de la política:
  • Lógica de la Diferencia: de carácter vertical. Surge cuando las demandas al interior de un sistema son satisfechas, por lo que la cadena equivalencial no es necesaria, fundando así una forma institucionalista de la política. En este caso, lapolítica se ve reducida a la mera administración estatal, en palabras de Saint-Simón (siglo XIX): "Del gobierno de los hombres, a la administración de las cosas". Ej. cantismo británico del siglo XIX (política de "One Nation": constituir una nación gestionando administrativamente las demandas individuales para evitar su politización).
  • Lógica de la Equivalencia: la construcción de cadenas equivalenciales a partir de un conjunto de demandas insatisfechas, constituye la base de una política de carácter populista. Ej. Peronismo de los '60 (Antes la desinstitucionalización nacional y las demandas particulares insatisfechas, la demanda del retorno de Perón se convirtió en el significante vació que unificó a la clase obrera).
Estas dos lógicas son en sí mismas hegemónicas, unificadoras. Por ello, no pueden existir independientemente una de la otra. Las demandas son, en todo caso, las que se dan en forma separada y distinta. La política, como tal, se funda, entonces, en la relación de estas dos lógicas sociales y formas del ejercicio político. Toda política democrática debe, por tanto, combinar en distintas proporciones estos dos tipos de lógica, cuya forma de articulación es en todo pragmática y constantemente sometida a tensiones.

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