domingo, 25 de marzo de 2012

Un jardín de rosas

Es eso... nada más. Hubiera sido lindo poder decirte esto a la cara, pero tengo un corazón idiota y una cabeza más tonta aún, que tomaron mi alma, la sentaron en una nube a jugar con los ángeles y los rayos del sol, y dejaron mi cuerpo inerte, resignado y cobarde tambaleándose entre rosas con espinas que doblan el tamaño de sus pétalos... Supongo que sólo será cuestión de afirmar un pie, luego el otro, mantenerme quieta por un instante... Asomar un alita, luego la otra, y por más que duela, pegar un salto... un salto gigante.... tan rápido y con tanta decisión que las espinas ya no se sentirán... Así comenzaré a subir... y cuando me reencuentre con mi alma, conmigo en fin, miraré para abajo y sólo podré ver rosas.. preciosas... las más hermosas... y, simplemente, seguiré volando...
Y pensar que la distancia entre esto que escribo y la realidad es tan grande y tan ínfima como la decisión de comenzar a llenar de contenido esas palabras, de vivirlas....

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