Es eso... nada más. Hubiera sido lindo poder decirte esto a la
cara, pero tengo un corazón idiota y una cabeza más tonta aún, que
tomaron mi alma, la sentaron en una nube a jugar con los ángeles y los
rayos del sol, y dejaron mi cuerpo inerte, resignado y cobarde
tambaleándose entre rosas con espinas que doblan el tamaño de sus
pétalos... Supongo que sólo será cuestión de afirmar un pie, luego el
otro, mantenerme quieta por un instante... Asomar un alita, luego la
otra, y por más que duela, pegar un salto... un salto gigante.... tan
rápido y con tanta decisión que las espinas ya no se sentirán... Así
comenzaré a subir... y cuando me reencuentre con mi alma, conmigo en
fin, miraré para abajo y sólo podré ver rosas.. preciosas... las más
hermosas... y, simplemente, seguiré volando...
Y pensar que la distancia entre esto que escribo y la realidad es
tan grande y tan ínfima como la decisión de comenzar a llenar de
contenido esas palabras, de vivirlas....
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