martes, 21 de abril de 2009

Sobre la V Cumbre de las Américas

La Diplomacia es un instrumento crucial para el buen desenvolvimiento de las relaciones entre los países. El Protocolo que conlleva el ejercicio diplomático, no distingue ideologías, credos, coyunturas y demás. El protocolo es universal y absoluto. Estrechar manos, participar en la foto colectiva del encuentro, son actos que exige todo correcto desempeño protocolar. No obstante, la diplomacia se juega en todos los ámbitos, y es el ejercicio real de esta práctica el que determina el valor o no valor de una Cumbre como la de este fin de semana.

La diplomacia y el protocolo son dos armas, de la mano, tan poderosas que incluso el hecho de que la cumbre haya finalizado sin la firma de los países del ALBA en el documento final, no es una señal de desasosiego. De esta forma también, pero en sentido inverso, estrechando sus manos y sonriendo para la foto, los mandatarios latinoamericanos de la Cumbre no perdieron oportunidad para reclamar a EE. UU. por cuanta cosa fuera responsable o pudiera serlo al menos indirectamente. He ahí la maravilla de estas prácticas cumbristas.

Supongo que esta “desesperación” de todos los países latinoamericanos por denunciar “en la cara” del presidente Barack Obama los abusos que su país cometió desde que fuera colonia –lo demuestra Chávez al regalarle “Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano, análisis de la historia de expropiación e imperialismo al que fue sometido el continente desde su “descubrimiento”-, deviene de la aparente flexibilidad y apertura que demostró el primer mandatario norteamericano en sus constantes comunicaciones públicas. Hay un clima de mea culpa que parece no amenazar las posibilidades de ayuda y financiamiento hacia el sur. Así, estratégicamente y dentro del protocolo, denuncias de dicho calibre se tornan incluso políticamente correctas.

La mayoría de los Presidentes latinoamericanos coincidieron en afirmar que el resultado de la V Cumbre de las Américas superó sus expectativas. Sin embargo, desde 1994 nunca había finalizado una reunión de este tipo sin un documento que plasmara el acuerdo de los presentes. Hubo consenso sí, pero eso significa que cada país deberá ratificar el documento final si lo considera prudente. Tampoco se lograron mayores avances en lo referente a temas cruciales, dado, en parte, porque dos grandes elefantes sobre la mesa entorpecieron las discusiones previstas: la crisis mundial y Cuba.

Fue el Protocolo el que llevó todos los elogios del encuentro. Contra las sospechas de todos, los entendidos y los no tanto, la Cumbre se desempeñó en la forma más armónica y cordial posible. Y con ello, un clima de esperanza en la restitución y reparación de las relaciones entre América del Norte y del Sur resurgieron de entre sus propias cenizas. Ahora bien, debemos tener sumo cuidado con este nuevo comienzo o nuevo clima augurado –o confirmado por unos cuantos apresurados. Pues puede suceder que no sea más que el resultado de las ansias propias por encontrar una respuesta a los reclamos locales hacia el norte, lo que nos lleve a ver con tanto entusiasmo una sonrisa, un apretón de manos, una foto y la ausencia de lo que llamaríamos “un encontronazo” –cuestiones todas que bien podrían ser productos protocolares.

Analizando la situación con detenimiento, lo único que se ha alcanzado en esta V Cumbre de las Américas ha sido poder convivir en un clima de negociaciones cordial que podría sentar las bases para futuros compromisos de mayor calibre de los cuales sólo se han hecho referencias indirectas – indirectísimas, vamos. Y es precisamente ahí donde radica el doble filo de la Diplomacia y el Protocolo. Pueden pasar meses y años de negociaciones desarrolladas en un buen clima, cuyo único resultado no sea un acuerdo vinculante y contundente, sino el haber logrado pulir las habilidades de cada uno para seguir discutiendo mientras se ignoran y esquivan los gigantes elefantes que retozan en sus narices sobre la mesa.

jueves, 16 de abril de 2009

En vísperas de la Cumbre de las Américas 2009 en Trinidad y Tobago


La Cumbre de Trinidad y Tobago
Eligiendo un futuro mejor en las Américas
Por Barack Obama

lanacion.com | Exterior | Jueves 16 de abril de 2009

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Un artículo escrito por el Presidente de los EE.UU., con o sin luna de miel, a toda América en la víspera de la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago.

Sin ánimos de discutir su contenido (no por despreciar su importancia, sino por desear resaltar otros aspectos), quisiera llamar la atención sobre ciertos puntos que devienen del hecho de la publicación en sí del artículo -y del rango de su autor, claro está-:

1. La conciencia de los medios como performadores de la opinión pública.
2. La consideración de la opinión pública transnacional.
3. La desmitificación del "Discurso del Soberano", absoluto y secreto, en pos de una comunicación abierta, anticipada a los hechos y momentos predeterminados para su presentación (Lo que lleva a que sepamos cuáles serán los ejes que tratará Obama en la Cumbre, pero sólo podamos intuir la postura
-signada por la estrategia proclamada de "conseguir fondos"- que adoptará la Presidente . En líneas generales, nunca sabemos de qué hablará nuestra Presidente).

En fin, destaco su actitud como Primer Mandatario. Las implicancias de un acto tan "simple" pero altamente cargado en términos simbólicos.

Eso sí, y aquí me desligo de mi premisa inicial, ¿qué habrá querido decir con "Sociedad de las Américas"? Será cuestión de esperar.

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Retomando la Iniciativa

Falta de voluntad, circunstancias de la vida, elecciones propias, atropellos de la inconsciencia y de la razón. En fin, vida, vida y más vida. Sí, mucha vida ha pasado por mi cuerpo, cual agua bajo el puente, y en medio mucho quedó obsoleto, otro poco surgió del proceso, pero mucho más fue lo reinventado, entre ellos este blog. Tras dos años vuelve al ruedo, tratando de dilucidar las cuestiones que exigen mi cuerpo y corazón a mi mente. Porque aquí, señores, manda el corazón y es la mente la que obedece. ¿Qué otra manera de hacer política? ¿Acaso hay otro modo de pensar? Ésta es la forma que la vida me ha enseñado.

¡Bienvenidos nuevamente!