miércoles, 14 de junio de 2017

33 días y 3 hombres sin llorarte…

33 días. Los conté con el dedo saltando en el calendario, casillero por casillero, desde ese día de enero con la leyenda “Nuevo Comienzo” hasta hoy, que no dice nada. Ahí voy a escribir “Hoy Duelo”. Como hice hace un rato, en una hoja, con la sangre de esta herida que se ríe a borbotones del fluir…  33 días sin llorarte, ni un poquito.
Sentí paz cuando te fuiste, yo hice todo lo que podía y no fue suficiente. Vos eras mi parasiempre. Tal vez por eso llegamos tan lejos, por forzar lo que no es. Los parasiempres se construyen a besos, abrazos, revolcones, tomarse la mano, remo en equipo, viajes, bailes, amigos tuyos míos y nuestros, proyectos, mates, siestas, mimos, miradas, muchas miradas, elecciones y todo lo que podamos compartir. Los parasiempres fluyen de un día a otro de mí hacia vos y de vos hacia mí. No se imponen de uno al otro. Yo no lo puedo decidir por vos, ni vos por mí.

Treinta y tres, como te hacen decir los médicos con el estetoscopio en la espalda para saber si estás bien. _“Treinta y tres”. _”Mmmmm… No, esto no está nada bien…”. Duele, duele mucho. Duelo, duelo toda. ¿Acaso no soy amable? ¿Qué me faltó? ¿Cómo pudiste asomarte a mi mejor versión y no elegir quedarte? No eras para mí, ¿hay alguien para mí? ¿Soy, acaso, para mí? ¿Cómo calmo esta ansiedad de querer empezar ya, saber ya, sentir ya, besar ya, traer ya, reir ya, vivir ya? ¿Cómo justifico mi coraje y mi ilusión? 

No hay comentarios:

Publicar un comentario